Capitulo 22 sanando Heridas.
Después de haber dormido más de medio día, haberse aseado y haber comido algo, camino por el pasillo hasta la puerta de la habitación de Terry, suponía que aun estaba dormido por lo que entro sin tocar la puerta, estaba en penumbras por lo que con paso lento entro en la habitación, camino hasta la mesa en la que se encontraba un Candil, lo encendió y poco a poco la luz ilumino el rostro de un hombre que la veía como si se hubiera vuelto loco.
Terry estaba impacientemente a que aquella mujer se acercara lo suficiente para saber quién era, pretendía hablar pero un aroma a rosas inundo la habitación dejándolo mudo, poco a poco el aroma se hizo mas intenso, cada vez estaba más cerca, de pronto una luz tenue fue iluminando poco a poco su rostro, no podía creer lo que veía, seguramente había muerto o estaba soñando, no podía ser verdad que ella estuviera ahí frente a él.
Candy contuvo el aliento al tener esos zafiros frente a ella, se sentó en el sofá a lado de la cama, guardo silencio esperando que el hablara, pero el silencio se hizo tan intenso que ya no soportaba mas la manera en que Terry la miraba, por lo que decidió romper el silencio.
-me alegro que hayas despertado.
Pero seguía sin obtener una respuesta de su interlocutor que solo la miraba con incredulidad y fascinación al mismo tiempo.
-como te sientes Terry?
Terry estaba estupefacto al descubrir que la persona que tenia frente a él hablándole con una tímida sonrisa en sus labios, era Candy, deseaba tanto tomarla entre sus brazos y no dejarla ir jamás, quería decirle mil cosas pero no lograba unir sus ideas y convertirlas en palabras, cuando un dolor cruzo su cuerpo, recordó de golpe lo que había pasado, le habían disparado, intento llevarse la mano el hombro herido pero algo lo detuvo, era una pequeña mano que intercepto la suya.
-no, no te toques, estas herido.
Esa pequeña mano sobre la suya hizo a su corazón latir salvajemente, su piel se estremeció ante ese pequeño toque.
Candy sintió un corriente eléctrica bajo su mano cuando toco la de Terry, trato de deshacerse de la sensación hablando por lo que le volvió a preguntarle.
-como te sientes Terry?
Pero en contestación a su pregunta recibió otra pregunta.
-por qué no te marchaste Candy?
Estaba feliz que candy estuviera ahí con el pero deseaba saber por qué no se había marchado, necesitaba una respuesta para saber que era real y no un sueño.
Candy vacilo un poco, no sabía cómo responder ya que ella misma deseaba saber que la había impulsado a quedarse, solo se le ocurrió decirle.
-tu me pediste que me quedara.
-yo te pedí que te quedaras?
Terry estaba sorprendido no recordaba habérselo pedido.
-si me hiciste jurarte que no me marcharía.
-no recuerdo haberte dicho eso
Las palabras habían salido de los labios de Terry atropelladamente, lo dijo sin pensar, e inmediatamente después de decirlas se quería arrancarse la lengua el mismo por decir semejante estupidez.
-pues si no quieres que me quede, me voy.
Candy no sabía porque, pero escuchar esas palabras fue como un latigazo que la golpeo fuertemente, se sintió herida por lo que se levanto e intentaba salir cuando la mano de Terry la detuvo.
-perdóname, no pretendía herirte, pero es que cuando se trata de ti nunca sé cómo actuar.
Candy asintió levemente y volvió a sentarse en el sofá sin saber que mas decir o hacer, solo se quedo mirando fijamente su mano que aun seguía entre la de Terry, habian pasado unos minutos cuando el estomago de Terry les recordó a ambos que necesitaba comer, Terry se sonrojo ligeramente y a Candy se les escapo una risilla.
Esa risilla que dejo escapar Candy fue música para sus oídos, llevaba semanas extrañando ese pequeño tintineo por lo que cerró los ojos y dejo que llenara sus oídos.
Candy trato de levantarse para pedirle a alguien llamara al doctor y trajeran algo de comer, pero Terry no soltó su mano, por lo que Candy se conformo con alzar la voz llamando a Ruth o a Beth, suponía que alguna estaba afuera.
-Ruth, Beth.
Y en efecto Candy no necesito más que llamar una sola vez para que Ruth apareciera frente a ella.
-llamo señora Candy?
-hay que llamar al doctor, Terry ha despertado.
Terry iba a decir que no era necesario pero algo en el tono de voz de Candy le dijo que no importaría lo que digiera, simplemente el doctor debía verlo antes de hacer cualquier cosa, así soltó suspiro dramáticamente mientras se negaba soltar la mano de Candy.
No sabía que pasaría ahora, si candy estaba aquí, era para quedarse para siempre con él para ser su esposa y su mujer? O ¿Si solo estaba con él mientras se recuperaba de la herida para después marcharse para siempre? Eran preguntas que se repitan una y otra vez en la mente de Terry, se negaba a dejar ir a Candy nuevamente, en este momento con solo verla le bastaba para saber que jamás la dejaría de amar y como tal debía hacer algo para retenerla a su lado, lograr que ella le amara aunque fuera un poco, clavo sus ojos en Candy buscando un indicio que le respondiera sus preguntas, pero no lo había, solo encontró un pequeño brillo en los ojos de Candy, pero aun podía ver en ellos la heridas que llevaba en su corazón y alma, eso era algo que lo hería a él profundamente pero de pronto sonrió maliciosamente, ya que Candy iba quedarse por lo menos un poco más a su lado, idearia un plan en el que ambos sanarían sus heridas y ella se quedaría para siempre con él.
Candy estaba asombrada, cómo era posible cambiara tan rápidamente, no había podido evitar mirarlo cuando se quedaron solos en la habitación, era asombroso como de un momento en que la miraba de una manera tierna, cambia a tener sobre ella unos ojos interrogantes para después ver unos ojos llenos de dolor y por ultimo lo más sorprendente unos ojos que brillaban con una misteriosa chispa mientras esbozaba una sonrisa que parecía ocultar mil cosas, todo esto despertaba en Candy una curiosidad por querer descubrir los secretos que ocultaban esos zafiros.
Sin sentir como pasaba el tiempo mientras estaban encerrados en su pequeña burbuja, entro el doctor a la habitación de Terry después de una hora que Candy hubiera hablado por última vez.
Terry tuvo que soltar la mano de Candy para dejar que el doctor lo revisara, pero no la perdió de vista, Candy se coloco frente a la ventana observando el Jardín.
Candy estaba tratando de controlar la sensación que tenía en la mano desde que se había separado de Terry, centro la vista en los rosales de su madre había querido verlos desde que supo donde estaba pero no se había atrevido a salir de su habitación, para su supresa los rosales estaban un tanto marchitos, por lo que pensó que ya que se quedaría un poco mas podría cuidarlos ella misma, se estremeció cuando se dio cuenta de sus pensamientos, estaba considerando quedarse con Terry?
Candy había estado tan inmersa en sus pensamientos que no oyó como el doctor la elogiaba ante Terry por sus habilidades como enfermera, cosa que hacía sentir orgulloso a Terry, sabia que ella era capaz de eso y más, cada cosa que descubría en ella lo hacía amarla más, y estaba más decidido a retenerla a su lado.
El doctor se retiro satisfecho de haber salvado la vida de Terry y sobre todo por que dejaba sus cuidados en muy buenas manos, estaba seguro que aquella chica de apariencia débil, era la mejor cura que podía tener su paciente, bastaba solo ver como la miraba para saber que la amaba profundamente.
Después de que el doctor le diera las indicaciones de los cuidados que necesitaría Terry, Candy tomo de nuevo su lugar de nuevo en sofá junto a la cama y ordeno traer algo de comer, ya que el doctor había dado su aprobación.
Ruth entro en la habitación cargando una bandeja con un plato de avena, un vaso de leche y una rebana de pan, Terry hizo gesto de desagrado al contemplar la avena que se veía poco apetitosa, si le hubieran pregunto, hubiera preferido un trozo de carne con puré de papa.
Candy no pudo evitar reír al observar la mueca de disgusto de Terry, parecía un niño pequeño, un niño pequeño al cual ella deseaba cuidar.
Terry tomo la cuchara pero fingiendo torpeza al sostenerla con la mano izquierda, la dejo caer varias veces sobre la charola para despues resoplar y le decirle a Candy.
-ayúdame, dame de comer en la boca.
-que? Te volviste loco.
-vamos no puedo hacerlo yo solo, compadécete de este moribundo, dame comer en la boca.
Esto último lo dijo con un cinismo increíble y una sonrisa satisfecha, Candy resoplo con una ligera mueca que después se convirtió en una ligera sonrisa, tomo la cuchara, Terry pensaba sacarle el mayor provecho posible a su herida para tener a Candy cerca.
-vamos abre la boca.
-no, ya no quiero sabe horrible.
-vamos Terry no seas niño, abre la boca
-no pecosa, ya no quiero sabe horrible
-vamos apenas la has probado no puede estar tan mal es solo avena
-pues pruébala y veras
Terry retaba con la mirada a Candy a comer del mismo plato que él, no sabía tan mal pero se le había ocurrido que él no era el único de necesitaba comer, Candy aun se veía pálida y demasiado delgada, así que si quería que el comiera tendría que comer ella también.
Candy la probó y descubrió que estaba deliciosa, no entendía por que Terry decía que sabía mal.
-no está mal, vamos abre la boca Terry.
-te propongo algo pecosa, me la comeré si tú te comes la mitad de mi cena.
-Terry abre la boca, necesitas comer para recuperarte.
-no, a menos que aceptes compartir mi cena.
Candy sonrió internamente al ver como Terry se comportaba como un niño pequeño haciendo pucheros si ella no comía la mitad de su cena, con una sonrisa tomo el primer bocado.
-bien ahora te toca a ti.
Con una sonrisa cínica en el rostro Terry abrió la boca y comenzó a comer, se había salido con la suya.
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Después de que el mozo dejara a Susana con su madre, la cual estaba sorprendida de ver a su hija tan alterada, estaba de rodillas en piso de la habitación, maldiciendo y pidiendo al cielo que salvara la vida de Terry, poco a poco su madre se acerco a ella e intento calmarla para que le contara lo sucedido, la sostuvo en sus brazos y le hablaba como a un niño pequeño.
-shhh, shhh, calma susy, shhh, shhh, tranquila.
Susana se cobijo en los brazos de su madre donde lloro abiertamente, sentía como su madre trataba de calmarla pero no podía simplemente no podía calmarse.
-shhh susy, háblame, dime que paso.
-oh mama se muere,….. Se muere….
Susana hablaba entrecortadamente por los sollozos.
-quien susy, dime quien se muere?
-Terry, mama,… Terry se muere mama
Diciendo esto lloro aun más profusamente,
Susana lloro en los brazos de su madre casi toda la noche hasta que el cansancio la venció y se quedo dormida en los brazos de su madre, que desde hace rato tenia la mente puesta en otra cosa y no en tranquilizar y consolar a Susana, debía pensar que hacer y cómo podían sacarle provecho a esta situación y sobre todo como ya sabía Candy se marchaba, eso pondría mucho a su favor para logara que Susana ocupara su lugar y así poner las manos sobre fortuna de Terry.
Su madre paso en vela toda la noche tratando de buscar la manera de sacarle el mayor partido a la situación, solo debía esperar a que la mimada niña rica que tenia por esposa se marcharía y buscaría la forma de meter a su Susana a su cama.
Todos los sirvientes de Lakewood estaban preocupados por Terry que aunque era un hombre que les parecía frio, reconocían que era justo con ellos, a si que muchos de ellos oraron porque Terry se recuperara pronto, además de que estaban contentos de poder ver a Candy, que aunque ya llevan más de un mes ahí apenas salía de su habitación, tenían la esperanza de que las cosas cambiaran, hablaban entre ellos en la cocina de las nuevas novedades.
-esperemos que el señor Terry se recupere pronto.
-pidamos a dios por el Marie.
-esperemos que las cosas cambien un poco por aquí ahora que la señora Candy se ha reconciliado con el señor Terry.
-eso sería muy bueno para nosotros, tal vez podríamos librarnos de las Marlow, después de cómo le hablo ayer a la señora Candy no dudo que sean despididas.
-menos mal que la puso en su lugar, mira que atreverse arrojarse sobre el señor Terry y hablar así a la señora Candy, fue un gran error para Susana.
-que hizo que?
Los sirvientes seguían hablando del asunto que no se dieron cuenta en el momento en que apareció Gina Marlow, la madre de Susana estaba atónita no podía creer lo que Susana había hecho, había hecho todo por la borda ahora corrían el riesgo hasta de que quedarse sin hogar.
Continuara…..
Próximo capítulo mi enfermera.
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